El paramilitarismo se ensaña con las luchas populares y revolucionarias

 

Desde el poder dominante, el paramilitarismo es una opción objetiva para frenar y liquidar el avance de los movimientos populares y revolucionarios en el continente. Además han llegado a comprender que las fronteras nacionales no son un freno para ellos y esto se confirma con la actuación extraterritorial de las bandas paramilitares.

Al referirnos al paramilitarismo, un primer elemento que queremos dejar sentado es que no nos referimos a un flagelo particular de un lugar especifico, sino a un fenómeno que se extiende y tiende a consolidarse en la vasta geografía americana.

Desde el Movimiento Sin Tierra de Brasil, el movimiento popular y revolucionario colombiano, las luchadores del norte de México, el movimiento campesino en Santiago del Estero en Argentina, los consejos comunales y comunas en Venezuela, se han visto afectadas por estos asesinos.

Con ello hay una demostración de que desde el poder dominante, el paramilitarismo es una opción objetiva para frenar y liquidar el avance de los movimientos populares y revolucionarios en el continente, pero que además han llegado a comprender que las fronteras nacionales no son un freno para ellos y esto se confirma con la actuación extraterritorial de las bandas paramilitares como las Águilas Negras que funcionan tanto en Colombia como Venezuela.

En Venezuela, particularmente, el asesinato de dirigentes campesinos a manos de lo que se sospecha son fuerzas vinculadas al paramilitarismo financiado por los terratenientes viene produciéndose con un aumento alarmante. En el recién finalizado año se calcula en más de una docena el número de dirigentes agrarios asesinados en las «más extrañas circunstancias». Los casos de Nelson López Torrealba, asesinado en Yaracuy, Juan Bautista Durán, asesinado en Portuguesa, Freddy Aragosa y Luís Pérez, asesinados en Barinas, son sólo unos pocos casos reconocidos de los más de 135 desde el año 2001 por miembros de la Asamblea Nacional de Venezuela, sin que hasta los momentos se hayan establecido responsabilidades por estos asesinatos.

Otro ejemplo del avance sostenido del paramilitarismo en Venezuela, se refiere a la situación vivida por los habitantes de la urbanización Juan Pablo II de la ciudad de Barinas. Forzados por los paramilitares de las Águilas Negras para que vendieran sus casas a precios irrisorios, con la finalidad de permitir el asentamiento en dichas propiedades de miembros de este grupo paramilitar, han preferido destruir sus casas y trasladarse a otro lugar de residencia. Esta información obtenida del periódico La Prensa de Barinas de diciembre 18 del año 2008, señala claramente el poder, las zonas de influencia y extensión territorial que han ganado estos grupos.

Alertamos al pueblo, a las organizaciones populares, a las fuerzas revolucionarias, sobre la urgente necesidad de diseñar políticas conjuntas para enfrentar a esta pandilla de asesinos para enfrentarlos de manera unida y organizada en cualquier rincón donde sean detectados.

¡¡¡¡¡¡ A ENFRENTAR EL AVANCE DEL PARAMILITARISMO CON LA UNIDAD Y LA ORGANIZACIÓN REVOLUCIONARIA ¡!!!!!!!

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Acerca de vozinsurgente

Comunismo, Organización, Lucha de Clases, Marxismo, Dialéctica, Militancia, Humanidad, Ecología, Antipatriarcado,

Publicado el 26 marzo, 2009 en General. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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