PROTESTA DE CARLOS MARX Y FEDERICO ENGELS

Nosotros Carlos Marx y Federico Engels en nuestra condición de Teóricos de la Doctrina Comunista, del socialismo científico y de la idea del Socialismo y Comunismo como un proceso único de revolución permanente entre el derrocamiento del Estado Capitalista y la implantación del comunismo como una comunidad universal de seres humanos libres de la explotación económica y la dictadura política e ideológica; hacemos constar que no tenemos nada que ver con el llamado Socialismo del Siglo XXI, ni con el llamado partido único creado a imagen y semejanza de cualquier caudillo; así como no tuvimos ni arte, ni parte en el llamado socialismo realmente existente con todas sus derivaciones que se dieron a partir de las derrotas del movimiento comunista desde 1918 a escala mundial, incluyendo el llamado Socialismo Cubano.

En ese sentido una vez más, aclaramos ante los trabajadores y trabajadoras, los asalariados y asalariadas y en general los explotados por el capitalismo mundial, incluyendo sus versiones “socialistas” de Cuba, China, etc., lo que son nuestros principios y porque desde 1848 nos definimos comunistas para diferenciarnos de toda la fauna política de aquel entonces, que vendían como comunismo toda una variedad de “recetas y curas milagrosas” que llamaban socialismo. En todos los casos no eran más que planes de reforma y engaño para mantener y perfeccionar el Capitalismo existente, incluyendo soluciones utópicas y reaccionarias que querían llevar la sociedad hacia formas pasadas de organización social.
Desde que apareció el Manifiesto en 1848, hasta hoy hemos insistido en llamarnos comunistas para diferenciarnos de todo el conjunto de oportunista y arribistas que se proclaman socialistas

“…, cuando este Manifiesto vio la luz, no pudimos bautizarlo de Manifiesto Socialista. En 1847, el concepto de “socialista” abarcaba dos categorías de personas. Unas eran las que abrazaban diversos sistemas utópicos, y entre ellas se destacaban los Owenistas en Inglaterra, y en Francia los Fourieristas, que poco a poco habían ido quedando reducidos a dos sectas agonizantes. En la otra formaban los charlatanes sociales de toda laya, los que aspiraban a remediar las injusticias de la sociedad con sus potingues mágicos y con toda serie de remiendos, sin tocar en lo más mínimo, claro está, al capital ni a la ganancia. Gentes unas y otras ajenas al movimiento obrero, que iban a buscar apoyo para sus teorías a las clases “cultas”. El sector obrero que, convencido de la insuficiencia y superficialidad de las meras conmociones políticas, reclamaba una radical transformación de la sociedad, se apellidaba comunista. Era un comunismo toscamente delineado, instintivo, vago, pero lo bastante pujante para engendrar dos sistemas utópicos: el del “Ícaro” Cabet en Francia y el de Weitling en Alemania. En 1847, el “socialismo” designaba un movimiento burgués, el “comunismo” un movimiento obrero. El socialismo era, a lo menos en el continente, una doctrina presentable en los salones; el comunismo, todo lo contrario. Y como en nosotros era ya entonces firme la convicción de que “la emancipación de los trabajadores sólo podía ser obra de la propia clase obrera”, no podíamos dudar en la elección de título. Más tarde no se nos pasó nunca por las mentes tampoco modificarlo”. (Del Prólogo de Engels a la edición alemana de 1890 del Manifiesto Comunista.)

Nosotros no inventamos en absoluto los términos comunismo, lucha de clases, revolución ni dictadura como una forma de Gobierno mediante la cual una clase domina y explota a otras clases y sectores sociales.

En muchos de nuestros escritos desde 1844 hasta hoy siempre hemos reconocido que todos esos conceptos ya existían antes de nuestro nacimiento, algunos desde la época de Grecia y Roma, otros aparecidos durante el Renacimiento y todos ellos coronados con la Revolución Francesa a finales del siglo XVIII, con sus escritos materialistas, igualitarios y ateos.
“El socialismo moderno es, en primer término, por su contenido, fruto del reflejo en la inteligencia, por un lado, de los antagonismos de clase que imperan en la moderna sociedad entre poseedores y desposeídos, capitalistas y obreros asalariados, y, por otro lado, de la anarquía que reina en la producción. Pero, por su forma teórica, el socialismo empieza presentándose como una continuación, más desarrollada y más consecuente, de los principios proclamados por los grandes ilustradores franceses del siglo XVIII. Como toda nueva teoría, el socialismo, aunque tuviese sus raíces en los hechos materiales económicos, hubo de empalmar, al nacer, con las ideas existentes.

Los grandes hombres que en Francia ilustraron las cabezas para la revolución que había de desencadenarse, adoptaron ya una actitud resueltamente revolucionaria. No reconocían autoridad exterior de ningún género. La religión, la concepción de la naturaleza, la sociedad, el orden estatal: todo lo sometían a la crítica más despiadada; cuanto existía había de justificar los títulos de su existencia ante el fuero de la razón o renunciar a seguir existiendo” (F. Engels: Del socialismo utópico al socialismo científico)
“En cuanto a nosotros, teniendo en cuenta todo nuestro pasado, nos queda un solo camino. Hace casi cuarenta años indicamos que la lucha de clases es el motor más decisivo de la historia, y demostramos en particular que la lucha social entre la burguesía y el proletariado era la palanca principal de la revolución social moderna. Por lo tanto, de ninguna manera podemos relacionarnos con quienes pretenden suprimir del movimiento esta lucha de clases. Al crearse la internacional, formulamos nuestra divisa de combate: la emancipación de la clase obrera será obra de la clase obrera misma. Por ende, no podemos acompañar en su camino a quienes declaran abiertamente que los obreros son demasiados incultos para liberarse solos, y que deben ser liberados desde arriba, es decir, por la gran burguesía y los pequeñoburgueses filántropos” (Marx, carta, 1879).

Nuestras ideas basadas en el materialismo como concepción filosófica, no fue más que el reflejo en nuestra conciencia de todo el desarrollo alcanzado por la sociedad a lo largo de miles de años.

Fueron los filósofos clásicos alemanes Kant, Fitche y Hegels, Feuerbach. Los socialistas utópicos franceses e ingleses Fourier, Owens, Sant Simón. Los economistas clásicos ingleses Smith y D. Ricardo, así como la revolución industrial, la revolución francesa y el surgimiento del proletariado como una clase social antagónica al capital y portadora de un nuevo modo de producción lo que nos permitieron a darle una base teórica, objetiva, histórica – social a todo ese desarrollo de las ideas políticas de los ideólogos revolucionarios de la burguesía y establecer sobre la base del materialismo histórico, los fundamentos a partir de los cuales los trabajadores pueden construir una nueva sociedad, mediante una revolución violenta de los trabajadores.
Precisamente antes de que publicáramos “El Manifiesto Comunista” decíamos que el comunismo era “la doctrina de las condiciones de la liberación del proletariado”. (F. Engels: Principios del Comunismo)

Si todo lo que nace merece perecer y si la sociedad ha evolucionado a lo largo de miles de años, pasando por diversas etapas desde la comunidad primitiva hasta hoy, siendo consecuentes con este pensamiento dialéctico, concluimos que el capitalismo no es la última etapa de la historia, tal como lo quería establecer Hegel, que hoy el Sr.Fukuyama, lo pregona como un nuevo descubrimiento. Nuestra tarea como materialistas prácticos, ha sido establecer las condiciones históricas, objetivas y subjetivas mediante el cual el capitalismo y su Estado, pueden ser derrocados mediante una revolución de los trabajadores (as), de la misma manera que en una época, la burguesía derrocó al régimen feudal, apoyándose en la fuerza de las masas de trabajadores (as) y artesanos que constituyeron la masa de choque que hizo posible la destrucción de los Estados feudales de monarquías absolutistas apoyadas y amparadas por la Iglesia Católica, tanto en su versión romana como en su versión protestante.

En consecuencia declaramos:
“no es mío (nuestro) (2) el mérito de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna, ni su mutua lucha. Mucho antes que yo, historiadores burgueses describieron la evolución histórica de esta lucha de clases, y economistas burgueses analizaron su estructura económica. Mi aporte original consiste en la demostración de que:
1) la existencia de las clases solo se vincula con determinadas fases del desarrollo histórico de la producción;
2) la lucha de clases termina necesariamente en la dictadura del proletariado, y
3) Esta misma dictadura no es sino la transición hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases” (Marx, “carta a
J. weydemeyer”, 1852).

Para nosotros el comunismo es un proceso único de revolución permanente a partir del derrocamiento violento del orden capitalista establecido, lo hemos definido a lo largo de nuestras vidas en términos que no admiten ninguna ambigüedad. En 1875, cuando criticamos el Programa del Partido obrero Alemán lo clarificamos para que no quedara ninguna duda de nuestra posición:

“Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media el período de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este período corresponde también un período político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado”. (K. Marx: GLOSAS MARGINALES AL PROGRAMA DEL PARTIDO OBRERO ALEMAN)

El camarada Lenin capto la esencia de nuestra posición cuando señalo con claridad que: “solo es un marxista aquel que hace extensivo el reconocimiento de la lucha de clases al reconocimiento de la dictadura del proletariado”

Ahora bien el comunismo no es ninguna profecía bíblica, ni un fin en si mismo y menos un dogma a implantar. Siempre en todos nuestros escritos y declaraciones hemos insistido en que.

…, el comunismo no es un estado que debe implantarse, un ideal al que ha de sujetarse la realidad. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que anula y supera al estado de cosas actual. Las condiciones de este movimiento se desprenden de la premisa actualmente existente

“el comunismo no es el fin de la historia, ni el objetivo final de la humanidad, es si el fin de la prehistoria del hombre y el comienzo de su verdadera historia. Es la condición de la libertad y de la creatividad humana pero en sí no es el fin de la vida humana” (marx).

“el fin del comunismo es el hombre. Es crear una forma de producción y una organización de la sociedad en que el hombre puede superar la enajenación de su producto, de su trabajo, de sus semejantes, de sí mismo y de la naturaleza. En la que pueda volver a sí mismo y captar al mundo con sus propias facultades haciendo uno, así con el mundo” (marx).

Precisamente desde 1844 cuando ajustamos cuenta con nuestra conciencia filosófica anterior y adoptamos el punto de vista materialista lo aclaramos con bastante exactitud:

“nuestra tarea es poner completamente en descubierto el antiguo mundo y dar una forma positiva al mundo nuevo. Cuanto más tiempo den los acontecimientos a la humanidad pensante para rehacerse, y a la humanidad sufriente para unirse, más perfecto nacerá el producto que el presente lleva en su seno.

la ventaja de la nueva tendencia consiste justamente en que no queremos anticipar el mundo dogmáticamente, sino solo encontrar el mundo nuevo por medio de la crítica del antiguo (…) si la construcción del futuro y la consumación de todos los tiempos no es asunto nuestro, estamos tanto más seguro de lo que debemos cumplir en el presente: la crítica despiadada de todo el orden existente, despiadada asimismo en el sentido de una crítica que no teme sus resultados ni los conflictos con los poderes existentes” (Marx, Annales, 1844).

“nada nos impide ligar nuestra crítica a la crítica de la política, y tomar partido por una política, participando así en luchas reales e identificándonos con ella. No nos presentamos con ellos ante el mundo como doctrinarios armados de un nuevo principio: ¡esta es la verdad, arrodillaos! elaboramos para el mundo nuevos principios que extraemos de los principios del mundo. No le decimos: renuncia a tus luchas, que son tonterías, y nosotros te comunicaremos la verdadera divisa del combate. Nos limitamos a mostrar al mundo por qué lucha en realidad, y la conciencia es algo que debe adquirir, aún cuando se niegue a ello” (Marx, Annales, 1884).
Lo que nosotros hemos repetido a lo largo de toda nuestra vida es que solo en el comunismo esta la salvación de la humanidad y que a él solo se puede llegar a través de una larga, dura y cruenta lucha de clases, siempre y cuando el explotado, los trabajadores (as) venza en esa lucha; sin ayuda de salvadores, mesías, vanguardias históricas o partidos únicos y tenga conciencia de clase de quienes son sus enemigos históricos abiertos y encubiertos; y en donde esta la verdadera solución a su situación de opresión y explotación: El capitalismo y la burguesia.

Mal puede venderse como socialismo una vulgaridad que parte del principio que “dentro de la constitución (de la burguesía) todo y fuera de ella nada”. Precisamente cualquiera revolución comunista comienza cuando los trabajadores(as) derrocan la maquina estadal de la burguesía, incluyendo no solo su Constitución sino el mismo ejercito, policía y todo el andamiaje político, judicial, ideologico, etc. Tal como lo hemos dicho muchas veces: “Para nosotros se trata, no de ocultar los antagonismos de clases, sino suprimir las clases; no de mejorar la sociedad existente, sino fundar una nueva”. En cada lucha concreta en que los explotados tienen que luchar al lado de la pequeña burguesía y otras clases y sectores sociales, siempre repetimos que “los obreros deben formular en cada ocasión sus propias reivindicaciones.., sin ocultar en nada su gran objetivo final. EL DERROCAMIENTO DE LA BURGUESIA”.( C.Marx : Alocución, 1850).
En nuestra declaración de principios lo establecimos con suficiente claridad:
“Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Las clases dominantes pueden temblar ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar.”(Marx- Engels: Manifiesto Comunista)

Como confundir este claro fin de nuestras luchas con este “SOCIALISMO” que no es más que la nueva envoltura del capitalismo agonizante y en descomposición donde se combina el mas puro capitalismo neoliberal, claramente imperialista con un autoritarismo y caudillismo político-militar. Pretender que el instrumento principal de dominación de la burguesía, como es su ejército profesional y sus militares se convierta en la dirección de una revolución de cualquier tipo es no solo una ingenuidad de marca mayor, sino algo mas grotesco y servil propio de estafadores políticos y buscadores de puestos en el aparato del Estado de la burguesía, y que hoy abundan a lo largo y ancho del Venezuela y del mundo.
El llamado SOCIALISMO DEL SIGLO XXI con el consabido partido único no es más que el viejo partido “policlasista”, único, claramente socialdemócrata fruto de los llamados movimientos cívicos-militares, que han azotado a nuestro país desde 1830 hasta hoy. Este partido único no es mas que la versión siglo XXI del partido Liberal de la época de la Federación y de A.D de la década de los cuarenta del siglo pasado. En resumen este partido único no es mas que la versión deformada y vulgarizada de A.D, son si se quiere los adecos del siglo XXI con todos sus vicios y defectos aumentados y mejorados, sin ninguna de sus virtudes y menos sin los hombres y mujeres que por lo menos cumplieron el papel de llevar adelante las tareas democrático- burguesas que imponía el desarrollo del capitalismo en Venezuela a lo largo de la primera mitad del siglo pasado.

¿ES INEVITABLE EL COMUNISMO?
Muchos oportunistas y algunos ingenuos han pretendido tergiversar nuestra concepción transformándonos en una especie de fatalistas históricos, señalando que, según nuestros análisis el triunfo del comunismo es inevitable, algo así como una profecía bíblica que esta escrita y por lo tanto su triunfo es seguro. Los camaradas M. Rubel y S. HOOK han expuesto magistralmente lo que queríamos decir sobre el triunfo del comunismo cuando escribieron:

“EL COMUNISMO NO ESTÁ DESTINADO POR LA NATURALEZA DE LAS COSAS A REALIZARSE; PERO, SI ES QUE LA SOCIEDAD DEBE SOBREVIVIR, EL COMUNISMO OFRECE EL ÚNICO CAMINO PARA SALIR DEL CALLEJÓN SIN SALIDA CREADO POR LA INCAPACIDAD DEL CAPITALISMO PARA PROPORCIONAR A SUS ASALARIADOS UNA EXISTENCIA SOCIAL DECENTE A PESAR DE LA SUPERABUNDANCIA DE LAS RIQUEZAS. LO QUE EN REALIDAD DICE MARX ES: O ESTO (EL COMUNISMO) O NADA (LA BARBARIE) (…) LA OBJETIVIDAD DEL MARXISMO DERIVA DE LA REALIDAD DE ESTE DILEMA; SU SUBJETIVIDAD, DEL QUE ELIJA ESTO ANTES QUE NADA. NORMALMENTE, RECONOCER LA REALIDAD DEL DILEMA IMPLICA LA ADHESIÓN AL COMUNISMO. PERO ELLO NO ES MÁS INEVITABLE QUE VOLVERSE BEBEDOR DE LECHE POR ADMITIR QUE ESTA ES UNA BEBIDA SANA. ALGUIEN PUEDE ACEPTAR LOS ANÁLISIS ECONÓMICOS DE MARX, RECONOCER LA EXISTENCIA DE LA LUCHA DE CLASES Y APLICAR EL MATERIALISMO HISTÓRICO AL PASADO; ESTO NO BASTA PARA VOLVERLO MARXISTA. ALGUNOS PENSADORES BURGUESES LO HICIERON DESPUÉS DE MARX, Y OTROS INCLUSO ANTES QUE ÉL: SOLO CUANDO SE ACEPTA EL PRIMER TÉRMINO DEL DILEMA – LO CUAL ES UN ACTO PSICOLÓGICO Y ÉTICO – SE TIENE EL DERECHO A LLAMARSE MARXISTA (…) LA VERDAD OBJETIVA DEL MARXISMO SE REALIZA EN EL ACTO REVOLUCIONARIO INTELIGENTE. NI CIENCIA NI MITO, EL MARXISMO ES UN MÉTODO REALISTA DE ACCIÓN SOCIAL”” (MAXIMILIEN RUBEL, “Paginas escogidas de Marx para una ética socialista”, Argentina, 1970).

“LA PREDICCIÓN DEL SOCIALISMO NO ES COMO TAL UNA VERDAD CIENTÍFICA SINO UN JUICIO DE VALOR APUNTALADO POR UNA CONVICCIÓN UNA ACTITUD ÉTICA QUE SE NUTREN DE UN CONOCIMIENTO OBJETIVO DE LOS DATOS MATERIALES, ECONÓMICOS E HISTÓRICOS, CAPACES DE CONDUCIR A UNA REVOLUCIÓN TOTAL DE LA SOCIEDAD ACTUAL Y AL NACIMIENTO DE LA “HUMANIDAD SOCIAL”. RESUMIENDO: LA TESIS DE LA INELUCTABILIDAD DEL SOCIALISMO PERTENECE AL DOMINIO DE LAS VERDADES QUE, PARA VOLVERSE “OBJETIVAS”, IMPONEN LA PARTICIPACIÓN ACTIVA, EL COMPROMISO ÉTICO.

EL SOCIALISMO – TAL COMO LO AVIZORA MARX – PUEDE VOLVERSE UNA REALIDAD, SI LA CLASE HISTÓRICAMENTE APTA PARA REALIZARLO – EL PROLETARIADO MODERNO – SE PLANTEA ESTA TAREA HISTÓRICA Y LA LLEVA A CABO CON LA CONCIENCIA DE UN DEBER PARA CONSIGO MISMA, DISPUESTA A CONQUISTAR SU DIGNIDAD HUMANA CON SUS PROPIAS FUERZAS. EL MOVIMIENTO SOCIALISTA ES PRECISAMENTE ESTA TOMA DE CONCIENCIA DE UNA TAREA REVOLUCIONARIA POR PARTE DEL PROLETARIADO, QUE, ACTUANDO SOBRE EL MUNDO, OPERA AL MISMO TIEMPO SU PROPIA TRANSFORMACIÓN Y PONE FIN A SU MISERIA MORAL Y MATERIAL” (IDEM).

Hoy la experiencia de mas de 150 años de lucha nos ha enseñado que la lucha por el comunismo no es la lucha por una perspectiva lejana, por una especie de utopía, a la cual llevaran a los trabajadores una minoría iluminada “la vanguardia histórica”, el partido único, luego de educarla en una primera fase socialista. El comunismo es hoy la única alternativa práctica, real y verdadera que tiene la humanidad para salir de este callejón sin salida, adonde la ha conducido 6.000 años de civilización y en especial los últimos 200 años de capitalismo.

El capitalismo no es la última estación de la historia, pero asimismo este capitalismo no se derrumbara por su propio peso y de él nacerá inevitablemente el comunismo. El ascenso de los seres humanos a una sociedad verdaderamente humana, no es tan fácil y menos una suerte de premio a la paciencia y resignación del oprimido por resistir 6.000 años de sufrimiento; conquistar una sociedad de seres humanos libres, solo se decidirá en el terreno de la lucha de clases, y en él vence, no siempre el que tiene la razón y si muchas veces el que tiene la fuerza. No se trata de problemas divinos, espirituales o morales que los seres humanos llegaran a entender o solucionar en el más allá, como pregonan todas las religiones para desarmar la conciencia del oprimido, sino de una lucha diaria y concreta donde se usan todas las armas materiales y espirituales; donde el trabajador se enfrenta al peor enemigo que ha conocido la humanidad: LA FURIA DEL CAPITAL PRIVADO, EL INTERES DEL PATRONO Y AL QUE SOLO SE PUEDE VENCER POR LA FUERZA.

El comunismo no es una especie de destino final inevitable; como el paraíso para el alma del cristiano; que en virtud del propio desarrollo social, esta destinado a realizarse. El comunismo es sencillamente la única alternativa de los explotados y la humanidad; para salir del círculo vicioso en que nos ha encerrado el capitalismo, sistema cuya existencia se basa precisamente en profundizar la miseria a nivel mundial y la destrucción de las condiciones que hacen posible la vida, en la misma proporción y en el mismo momento en que la sociedad produce en súper abundancia.

El comunismo en ese sentido no es inevitable, el capitalismo puede y lo ha demostrado a lo largo de este siglo de crisis, guerras y revoluciones que puede prolongar su existencia, incluso conducir a la sociedad a peores formas de barbarie y dominación, sin que ello signifique que llegara un momento crucial, una especie de hora del juicio final; o un final de película, donde se derrumba el sistema y nace el comunismo.

Si los trabajadores no acumulan fuerzas numérica y sobre todo armas a su lado; si no adquieren conciencia y claridad de sus intereses que son totalmente antagónicos a los del capital, incluyendo las capas y sectores medios que apoyan al sistema, se puede estar seguro que el capital seguirá existiendo así en ultima instancia destruya mas el ambiente, aumente la miseria y exclusión de sectores cada vez mas numerosos de la población mundial y lleve a la sociedad a formas más reaccionarias de existencia social.

La lucha por el comunismo no es solo la lucha contra el capitalismo actual, es la lucha contra la llamada civilización que ha creado un sistema y un orden de explotación de los seres humanos y del ambiente por más de 6.000 años.
El comunismo es un movimiento que niega todo el orden capitalista mundial en la medida que este orden y sistema es el resumen y final del desarrollo de la llamada civilización occidental basada en la propiedad privada de los medios de producción fundamentales para la sociedad como son las grandes fabricas, comercios, tierras etc.
Una lucha que solo se plantee destruir los aspectos más crueles o inhumanos del sistema, sin tocar los fundamentos de la propia “civilización” o sea la propiedad privada, las clases, el trabajo asalariado y el Estado solo pueden conducir a un capitalismo de Estado, al llamado socialismo real que en resumidas no es otra cosa, sino una variedad de desarrollo capitalista, un camino para el surgimiento de una clase propietaria a partir del Estado, especialmente en países atrasados y con una burguesía económica y políticamente débil como ocurrió en Rusia, China y Cuba.

NOTAS
1.-Primer articulo de una serie sobre el comunismo, partido único, la situación de la lucha de clases en el país, etc. Dentro de la urgente tarea de enfrentar no solo al oportunismo servil que abunda en el país en torno a los puestos y negocios públicos, sino la necesidad de preparar dentro de una perspectiva de clase a los trabajadores (as) ante el establecimiento de una clara dictadura del capital petrolero y financiero, que una vez mas a partir del 3 de diciembre ha consolidado su sistema, controlando los dos bandos del llamado juego democrático: Gobierno y Oposición. Una vez mas la burguesía divide a los trabajadores y explotados en dos sectores que representan los mismos intereses. En el siglo XIX se llamaron liberales y conservadores, en el siglo XX adecos y copeyanos y hoy Chavistas y Escuálidos.
2.-La frase es de Marx respondiendo a una carta que le envía j. weydemeyer”, en 1852. Sin embargo nos tomamos la libertad de colocarla en colectivo, reconociendo el merito de Engels en la elaboración de la concepción del socialismo científico, como doctrina de las condiciones de liberación de los trabajadores.
DICIEMBRE, 2006

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Comunismo, Organización, Lucha de Clases, Marxismo, Dialéctica, Militancia, Humanidad, Ecología, Antipatriarcado,

Publicado el 13 octubre, 2009 en Politica y Comunismo. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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